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Agrement of Romania Tourism Ministery n° 5206 / 11.12.2001  |
Bucovina - la región de los monasterios pintados
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Localizada
en el borde norte de Rumania encontramos la región de Bucovina, parte de
la antigua provincia de Moldavia, una región montañosa cuyos picos
y bosques de haya y pino, abrigan inclinados valles. Durante un corto período
de tiempo, entre 1522 y 1547, se extendió la construcción de iglesias,
con frescos de una liberalidad y magnificencia inigualadas en ningún otro
lugar. La pintura de murales religiosos se practicó extensamente en la
iglesia ortodoxa para poderse mostrar a los fieles durante los días de
festividades religiosas, pero es aquí, en Rumania donde este arte alcanzo
su máxima expresión. Los monasterios pintados están recubiertos
por el interior y por el exterior de frescos minuciosamente detallados cuyos colores
aun se mantienen vivos y fuertes. Se han comparado con las alfombras persas o
con joyas engarzadas en hierba y flores dentro de austeros recintos. Estos frescos
han sobrevivido hasta hoy, aún a pesar del paso de los años, de
guerras y de invasiones, del vandalismo por ideas y religiones rivales.
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Un poco de
historia
Durante siglos Rumania ha sido el centinela
y primer puesto avanzado contra las hordas asiáticas que han barrido Europa.
Desde la retirada de los romanos de Dacia en el 271 d.c, los conquistadores bárbaros
cruzaron las estepas para realizar incursiones sobre Roma y Bizancio. Ningún
gobierno unificado consiguió alzarse durante ese tiempo por encima de la
anarquía. Mientras las invasiones Tártaras y Cumanas se sucedían
sin cesar, dos reinos empezaron a tomar forma durante el siglo XIII: Moldavia
y Valaquia. Dos reinos desiguales que se alzaron bajo el mando de sus líderes,
que luchaban entre ellos o bien contra las hordas invasoras. Los habitantes de
estos reinos se mantuvieron como agricultores y pastores, que en tiempos de guerra
se refugiaban en las montañas para regresar a los llanos cuando volvía
la paz.
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Tras la caída de Constantinopla
en 1453, el Imperio Otomano cruzó estas tierras hasta llegar a las puertas
de Viena en 1683. Patriotismo y fe en su religión llevaron al líder
de Moldavia, Esteban el Grande, a resistir las mareas islámicas durante
su largo y glorioso reinado (1457-1504), pero tras su muerte la decadencia cayó
en Moldavia, con intrigas y reclamaciones territoriales por parte de Polonia,
Hungría, Austria y Turquía. En el verano del año 1538, Sulimán
El Magnífico arrasó Moldavia en su camino hacia Hungría,
y en 1541 instaló en el tronó al hijo de Esteban, Petru Rares. Durante
el reto de siglo Moldavia sufrió en manos de gobernadores marionetas del
imperio Otomano, quienes compraban sus derechos al trono. Aún así,
mantuvo un grado de independencia que ayudó a alimentar el arte, llevando
a una mezcla de arte bizantino, gótico y influencias italianas.
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| Los Monasterios "pintados",
constituyen la principal atracción de Moldavia, por los frescos vivos colores
que adornan sus iglesias. Representan escenas de la Biblia así como otros
eventos, diseñados en secuencias a manera de historietas, que tienden a
despertar la imaginación de la población local y así enseñarle
la religión ortodoxa. |
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| Acerca de la pintura bizantina de los monasterios |
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| Bucovina es una región de lluvias continuas
durante la primavera y el otoño, una tierra azotada por las ventiscas invernales.
Los vientos violentos procedentes de las estepas han dañado el lado norte
de las iglesias durante siglos, aún así, los frescos externos se
preservan admirablemente bien. Durante un tiempo se pensó que esta permanencia
era debida a su coloración, ya que los pigmentos de las plantas se mezclaban
con yema de huevo, que al ser grasa les dota de cierta impermeabilidad. Estudios
recientes han demostrado que los ricos colores usados son en verdad combinaciones
armoniosas de unos pocos tonos derivados de pigmentos minerales. Ocre rojo extraído
de las arcillas del óxido de hierro, rojo del óxido del plomo, azul
del carbonato de cobre inestable y del Voronet del lapislázuli, verde del
carbonato de cobre y amarillo ocre de las arcillas ricas en óxido hidratado
de hierro. Estos pigmentos se mezclaban con el hollín negro del humo o
el carbón de leña para contrarrestar la acción del dibujo
en yeso. Se han identificado otras substancias, como vinagre, huevos, miel, etc.
Se usaba la técnica clásica del fresco, pintando cerca de unos 4
metros cuadrados o más por día de trabajo. Los detalles eran añadidos
al seco, en particular las caras y las inscripciones, algunas veces se agregaban
hojas de oro. |


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| Los huevos pintados |
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A la atención de las agencias y asociaciones de
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soy guia de
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