Rumanía
está situada en el sudeste de la Europa Central, donde abarca un
importante
sector de los Cárpatos y de los territorios cercanos a ellos hasta el
Danubio
inferior y el Mar Negro, hasta la parte este del Tisa y hasta el río Prut.
En
nuestro territorio se cruzan el paralelo de 450 latitud norte que pasa cerca
de la ciudad
de Ploiesti y del Delta del Danubio, señalando la mitad
de la distancia entre el
Ecuador y el Polo Norte, y el meridiano de 250 de
longitud este, equidistante de las
orillas del Océano Atlántico
y los montes Urales, en el límite este de Europa.
Dicha posición
sobre coordenadas geográficas medianas, explica los valores
medios del
clima (continental-moderado) y la existencia de una vegetación forestal
propia
de la parte oriental del continente, junto a la estepa que se prolonga por el
norte
del Mar Negro en el Sudeste de Rumanía y con ciertos elementos térmicos
mediterráneos
que penetran por el sudeste del país.
Todo esto se explica por la variedad
del relieve y del paisaje geográfico, que
confieren un encanto especial
al panorama natural que se observa desde las cumbres
alpinas hasta las lisas
llanuras del sur y del este, como si fueran aguas tranquilas, casi
una síntesis
de todo el continente, una mezcla armoniosa que forma un conjunto
unitario
específico. Esta variedad explica también las grandes posibilidades
de
diversificación en los cultivos agrícolas, entre los que figuran
plantas meridionales,
como el maíz, la vid, las hortalizas tempranas,
así como plantas nórdicas de clima
más frío, como
las patatas, la remolacha, etc. o plantas propias de un clima más seco,
como
el girasol.
Las fronteras son, en gran parte, naturales. En el sur, el Danubio
limita con la
Península Balcánica, donde Rumanía tiene
como vecinos a Bulgaria y a Yugoslavia.
Hay cortos sectores de frontera convencional
en el sur de la región de Dobrogea y en
la llanura de Banato, que completan
esta frontera fluvial. Hacia el sudeste, Rumanía
tiene salida al Mar
Negro con una costa de 245 km. Hacia el este y el norte, el
Danubio inferior,
el río Prut y algunos picos montañosos forman la frontera hacia
Basarabia,
mientras que en el oeste, una frontera convencional, que atraviesa la
llanura
del Tisa, separa el territorio de Rumanía del de Hungría.
Dentro
de estos límites, Rumanía posee una superficie de 237.500 km2.
El
nombre de Rumanía es antiquísimo y proviene del pueblo que habitaba
en
este territorio desde hace dos mil años. El nombre de rumano ha sido
utilizado desde
tiempos inmemoriales por el mismo pueblo para designar a toda
la población
carpato-danubiana de lengua románica, formada como
resultado de la mezcla de los
dacios y los romanos. Los extranjeros han utilizado
también otro término, el de vlahi
o valahi que tiene el mismo
significado de pueblo románico. La denominación de
País
Rumano figuraba ya en documentos muchos siglos atrás, extendiéndose
desde el
Principado del sur de los Cárpatos hasta las provincias habitadas
por rumanos, con
las que se unió en 1859 y en 1918, siendo éstas
también, según rezan las viejas
crónicas, "países
rumanos".
Relieve. Rumanía presenta una singular proporcionalidad
entre montañas,
colinas y llanuras, ocupando cada una de ellas una tercera
parte del territorio del país.
Estos componentes del relieve se agrupan
formando una sorprendente simetría: una
gran depresión central
- Podisul Transilvaniei (la meseta de Transilvania); a su
alrededor, el arco
de los Cárpatos; un poco más abajo, como un peldaño inferior,
los
Subcarpati (Cárpatos inferiores), luego las zonas de colinas, como
Podisul Moldovei
(meseta de Moldavia), Podisul Getic (la meseta Geta), las
colinas del oeste y, por fin,
ya en las extremidades, las grandes llanuras:
la Câmpia Româna (llanura rumana) a
lo largo del Danubio, la Câmpia
de Vest (llanura del Oeste). Únicamente, la parte
sudeste de Dobrogea,
- situada entre el Danubio y el Mar Negro -, constituye un
componente distinto
con sus tierras antiquísimas desde el punto de vista geológico.
FORMACIÓN
DEL PUEBLO RUMANO
El origen de las civilizaciones rumana y española
fue, en rasgos generales, el
mismo: la dominación romana, que se extendió
por el sur de Europa desde Lusitania
hasta Dacia, imponiendo su lengua y su
cultura y dejando, lo mismo aquí que allá, su
impronta en imperecederos
monumentos, aspectos en los que tuvo destacada
participación el emperador
Trajano, oriundo de Itálica (España) en la época en que
guerreó
al frente de sus legiones.
El pueblo rumano, creado a raíz de la fusión
de los dacios y de los romanos,
tuvo que librar una lucha áspera e incesante
por guardar su identidad y su destino
históricos, por asegurar su continuidad
en el territorio en que nació y se desarrolló.
Al tiempo que
España recibía la invasión árabe, las tierras rumanas
fueron
invadidas por pueblos migratorios y por los otomanos. Después
de diversas
efemérides y alternativas políticas, Rumanía
alcanzó su plena independencia.
Básicamente, el origen de nuestra
lengua es latino igual que el del español, si
bien se enriqueció
con influencias de nuestros vecinos, sobre todo de los eslavos, con
los cuales
convivimos durante largo tiempo. conservando del latín sus estructuras
y
un copioso acervo de vocablos.
El apego profundo de los rumanos por su
país del que es un buen exponente, no
solamente su lucha incesante por
guardar su identidad y su ser históricos, sino el gran
número
de vestigios arquitectónicos admirablemente cuidados durante siglos, se
refleja
además en su folclore, en sus costumbres y en sus trajes típicos.
UN
PANORAMA DEL ARTE EN RUMANÍA
Las muestras más antiguas
del arte en Rumanía. conocidas desde el neolítico y
conservadas
hasta hoy son vasos de cerámica teñidos de blanco y rojo. Las armas
y
las herramientas de los dacios trabajados en bronce, cobre y hierro impresionan
por
la finura y la alta calidad de su confección. Por otra parte, con
el oro y la plata,
además de monedas, realizaron primorosos objetos
de adorno y de uso doméstico.
Numerosos anfiteatros, estatuas, columnas,
mosaicos y templos erigidos durante
la dominación romana en Dacia (manifestaciones
provinciales del arte monumental
que se cultivó en el imperio Romano)
tienen hoy un gran interés artístico.
Después de la romanización
y desde los años del feudalismo temprano, se fue
configurando un arte
nacional rumano con rasgos propios cuyas manifestaciones más
representativas
son del orden arquitectónico. El espíritu cristiano, militar y clasista
de
la época, orientó la construcción de iglesias y monasterios,
fortalezas, castillos y
palacios de piedras y ladrillos en que se combinaban,
en un original conjunto, los
elementos tradicionales de la arquitectura severa
de los dacios con la técnica y los
estilos románico-bizantinos.
Una
vez constituidas las primeras formaciones estatales: Transilvania,
Valaquia
y Moldavia, las manifestaciones artísticas cultas adquirieron destacadas
realizaciones
específicas.
En Transilvania se entremezclan los elementos bizantinos
con los occidentales
y se levantan en Alba Iulia, Brasov y Cluj, catedrales
al estilo románico y gótico
posteriormente y sobre todo en la
arquitectura laica, se desarrollaron los estilos del
renacimiento italiano
enriquecidos con motivos florales en la decoración interna; esta
influencia
se mantuvo hasta el siglo XVII paralelamente con el barroco.
En Curtea de Arges
y en Bucarest se constituyó paulatinamente un original y
novedoso estilo
valaco que se manifiesta en las suntuosas construcciones laicas de la
época
del príncipe Constantin Brâncoveanu (fines del XVII y pricipios del
XVIII)
que entremezclan elementos tradicionales y barrocos con reflejos orientales
(el
Palacio de Mogoshoaia).
En Moldavia se interfieren también estructuras
bizantinas y orientales con
elementos románicos y góticos primero
y con elementos renacentistas, y barrocos
después. Lo más característico
y llamativo del arte moldavo son las pinturas
exteriores que cubren las fachadas
de sus iglesias, monumentos apreciados y
protegidos por la UNESCO.
Después
de la arquitectura, la pintura es la más representativa manifestación
del
arte medieval rumano usada principalmente para la decoración interior y
exterior
de las residencias nobiliarias, de las iglesias y de los monasterios.
Desde
el siglo XIV la escultura en madera, piedra y mármol se vincula
estrechamente
con la arquitectura, ornamentando las puertas y ventanas de las
construcciones.
Paralelamente a las artes plásticas y durante todo el medioevo
rumano,
las artes decorativas han conocido un especial desarrollo: la céramica,
el
labrado de metales preciosos, la tapicería y el bordado que cobraron
un gran impulso
con fines decorativos y prácticos.
Bucarest,
la capital de nuestro país, por ser centro obligatorio de comunicaciones.
es
un gran foco de turismo. No en balde, Bucarest se llama "puerta turística"
de
Rumanía, ya que a través de ella pasan al año miles
de turistas extranjeros.
Al mismo tiempo, Bucarest posee su propio atractivo.
Los turistas pueden
encontrar aquí soluciones para todos los gustos:
excelentes hoteles de bien ganado
prestigio: restaurantes donde se puede degustar
la variada y formidable gastronomía
rumana: el atractivo de palacios,
museos, parques: numerosos monumentos y
recuerdos históricos. Quien
desee conocer mejor Rumanía y respirar su viejo
ambiente tradicional
puede hacer una visita al Museo de la Aldea, uno de los
primeros museos etnográficos
del mundo.
Al conservar los vestigios de su historia, Bucarest nos ofrece,
a la vez, el
aspecto moderno de su vida. Si uno diera una vuelta por uno de
los nuevos barrios
bucarestinos, se encontraría con un urbanismo más
moderno, con unos barrios de
viviendas provistos de tiendas modernas, consultorios,
clínicas, cines.
Al mismo tiempo no hay que olvidar que Bucarest es
el centro intelectual del
país. En las aulas de su Universidad cursaron
sus estudios personas que llegaron a ser
después personalidades de las
Ciencias, de las Letras y de las Artes.
Asimismo, Bucarest es la primera ciudad
del país por su industria.
contribuyendo con un importante porcentaje
a la producción de todo el país.
CLIMA
Rumania posee un clima continental con veranos cálidos en el interior y
más suaves en las zonas de la costa y en el Delta del Danubio. Los inviernos
son prolongados con abundantes lluvias y nieve, especialmente en los Montes Cárpatos.
Para quienes viajan a las playas del Mar Negro, la mejor época es de entre
junio y septiembre, mientras que la mejor temporada para la práctica de
los deportes de nieve es entre diciembre y marzo. La primavera y el otoño
se caracterizan por sus suaves temperaturas.
Quando ir
La
mejor época para visitar Rumania es entre mayo y octubre.
Durante estos
meses puede disfrutarse de la mayor parte de atractivos con que cuenta el país.
La primavera es probablemente la estación más bella, sobre todo
en las regiones montañosas o en el delta del Danubio.
Los aficionados
a los deportes blancos deberían optar por el invierno.
DIFERENCIA
HORARIA
La diferencia horaria es de 2 horas más con respecto al
GMT.
IDIOMA
La lengua oficial es el rumano, de origen latino.
En muchas zonas se habla de forma frecuente el francés, inglés y
alemán.
RELIGIÓN
La mayoría de los rumanos
son cristianos ortodoxos (87 %). Existen también católicos del rito
bizantino, luteranos, protestantes, armenios y musulmanes.
TRANSPORTE
INTERNO
La red de transportes públicos de Rumania es bastante buena
y cubre casi todas las necesidades del país. En Bucarest circulan autobuses,
troleibuses y tranvías que llegan a los barrios periféricos. Los
billetes pueden adquirirse en los quioscos amarillos de la RATB.
Otro medio
muy utilizado es el metro que cuenta con varias líneas operativas desde
las 5 de la mañana hasta la medianoche. Los billetes pueden ser de dos
o diez viajes, siendo estos últimos más asequibles.
El taxi
es un medio de transporte que resulta barato para los españoles. En los
aeropuertos y hoteles de categoría existen paradas de taxi.
Para desplazarse
entre provincias puede utilizarse el tren en trayectos como :
Bucarest-Timisoara,
Bucarest-Brasvov
Bucarest-Cluj Napoca
Bucarest-Iasi
Bucarest-Constanza
Los precios son realmente asequibles, incluso si se viaja en primera clase.También
están los autobuses de la compañía nacional ITA que asegura
las conexiones con todo el país.
CIRCULACÍÓN
La mayoría de las carreteras rumanas son carreteras nacionales, de un sólo
carril por sentido y casí todas pasan por pueblos. Solo hay dos autopistas,
de Bucarest a Pitesti y de Bucarest a Constanta. Aúnque están en
construcción nuevos tramos, algunas carreteras son todavía deficitarias.
Las velocidades permitidas abarcan los 90 Km./h en carretera y los 50 km./h
en poblaciones.
ELECTRICIDAD
La corriente alterna es de 220 voltios
a 50 ciclos.
MONEDA Y CAMBIO DE DIVISAS
La moneda nacional es
el leu (en plural, lei). Existen monedas de 500, 1000 y 5000 lei y billetes de
10.000, 50.000, 100.000 ,500.000 y 1 000 000 lei. El cambio de moneda puede hacerse
en los bancos, en las casas de cambio autorizadas y en las recepciones de algunos
hoteles. Los cheques de viaje pueden cambiarse en los bancos sin ningún
problema. En cuanto a las tarjetas de crédito se aceptan American Express,
Diners, Eurocard, Mastercard y Visa en los principales hoteles y restaurantes
y en las empresas de alquiler de vehículos.
CORREOS Y TELÉFONOS
El servicio de correos es eficiente y económico. El horario de
las oficinas centrales es de 8.00 a 20.00 h. de lunes a sábados. Los domingos
están abiertas hasta las 12.00 h.
En los teléfonos en los que
se puede marcar directamente, para llamar a España hay que marcar 00, seguido
del 34 y del prefijo de la provincia, omitiendo el 9. Para llamar a Rumania desde
España hay que marcar 0040, el prefijo de la población y del número
del abonado. El prefijo de Bucarest es el 021.
FOTOGRAFÍA
Es conveniente viajar con suficientes rollos de película, sobre todo si
se utilizan diapositivas, ya que en algunas zonas es difícil conseguir
material. Los precios son muy similares a los del resto de Europa.
HORARIO
COMERCIAL
Los bancos suelen abrir de 8.00 a 16.00 h. de lunes a viernes.
Las tiendas suelen estar abiertas de lunes a viernes de 8.00 a 18.00 h. los sábados
de 8.00 a 12.00 h. Los domingos cierran.
POBLACION
Los rumanos,
que constituyen el 89% de la población, son descendientes de los pueblos
que habitaban la Dacia en tiempos de su conquista por los romanos (hacia el 106
d.C.). Las minorías importantes son los húngaros,que componen un
8% de la población y están asentados principalmente en Transilvania,
y los alemanes, que forman un 1,5% de la población y viven la mayoría
en el Banato.
Rumania también tiene pequeñas minorías
de ucranianos, gitanos, judíos, rusos, serbios, croatas, turcos, búlgaros,
tártaros y eslovacos.
EDUCACIÓN
La educación
primaria en Rumania es gratuita y obligatoria entre los 6 y 15 años de
edad, y la mayoría de los estudiantes eligen continuar su educación
a partir de los 16 años. No hay prácticamente analfabetos. El sistema
educativo incide mucho en los estudios prácticos y técnicos.
PAISAJE
La ideal posición geográfica de RUMANIA
- que se encuentra a medio camino entre el PoIo Norte y el Ecuador y cuenta, pues,
con un clima templado continentaI -, más la distribución armoniosa
de su relieve - un 31% montañas, un 36% colinas y mesetas y un 33% lIanuras
- motivan un panorama que se despliega desde el 0 m de la Costa del Mar Negro
hasta los 2.544 metros de altitud del pico Moldoveanu en los montes Fagaras, así
como la presencia de innumerables monumentos naturales.
El territorio nacional,
cubierto total o parcialmente por aguas marinas en el paleozoico inferior, encierra
en la actualidad depósitos fosilíferos, montes de orogénesis
herciniana (Macin, de hace 400 millones de años), circos glaciales y glaciares,
la cadena más larga de montes volcánicos de Europa (Oas-Harghita)
y la tierra más joven del continente (el Delta del Danubio).
Los
monumentos de la naturaleza, protegidos instintiva y empíricamente a lo
largo de los siglos, centraron la atención y el interés de los científicos
en los primeros años de este siglo.
Como resultado de las leyes y
medidas adoptadas al respecto, los Parques Nacionales de los Montes Retezat y
Pietrosul Mare y la reserva de Rowca-Letea del Delta del Danubio fueron galardonados
con diplomas de honor. Por otra parte, el proyecto internaciorial HOMBRE-BlOSFERA
contiene medidas especiales de protección del Delta.
CULTURA
Bien sea por las leyendas del Conde Drácula o por sus verdaderas historias,
el pasado de Rumania siempre fue apasionante.
Su herencia cobra vida cuando
uno visita los castillos con garitas y las iglesias de madera con sus techos altos
en Transilvania, admira los tesoros artísticos en los monasterios de Bucovina,
que datan del siglo XVI, o escticha, hechizado, la "Rapsodia rumana"
del compositor George Enescu, quien se hace el intérprete brillante de
los temas folklóricos.
Más que todo, la antigua Roma ejerció
la influencia más decisiva sobre el desarrollo del país.
Desde
600 000 años a.J. han sido habitadas las montañas de los Cárpatos.
Aunque ya había colonias griegas en la costa del Mar Negro en el siglo
VI a.J., el primer reino centralizado fue el de un pueblo de Tracia llamado los
Dacios. Esta civilización dacia alcanzó su apogeo bajo el reino
de Decébalus, quien fue finalmente derrocado por las legiones romanas del
Emperador Trajano en el año 106.
Luego siguieron la colonización
romana y los matrimonios mixtos y la población se convirtió al cristianismo.
En el año 271, las Legiones se retiraron y fueron entonces 1 000 años
de invasiones esporádicas, seguidas por más siglos aún de
agresión turca y rusa. De una manera u otra, pasaron por encima de la civilización
daco-romana, y el caluroso patrimonio latino ancestral de Rumania sobrevivió.
Después de la muerte de Miguel el Valiente en 1601, siguieron dos siglos
y medio de conflictos, durante los cuales poco a poco nació un sentido
rumano de nación.
En 1859, los dos principados de Valaquia y Moldavia
se unieron, y se denominaron Rumania a partir de 1862. El país se convirtio
en una monarquía en 1881 y sólo fue en 1918 que se realizó
la unión entre las provincias rumanas históricas. Después
de 1945, los Rusos destituyeron al rey e instalaron el comunismo.
Luego,
la revolución de diciembre de 1989 puso nuevamente y con firmeza a Rumania
en la Europa democrática.
El resultado más obvio de aquello
es que la amabilidad y la generosidad ancestrales de los Rumanos se reafirmaron,
lo que los visitantes apreciarán rápidamente.