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Autorizado
por el Ministerio de Turismo Rumano nr.5206/11.12.2001  |
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Iglesia ortodoxa, denominación
de una de las tres grandes comunidades o iglesias vinculadas al cristianismo (las
otras dos son la Iglesia católica y las iglesias protestantes surgidas
tras la Reforma). La Iglesia ortodoxa comparte una continuidad histórica
con las comunidades cristianas del Mediterráneo oriental. Su gran
expansión se debió a la labor de grupos misioneros que viajaron
por toda la zona oriental de Europa. La palabra "ortodoxo" (del
griego, 'creencia correcta') implica una seguridad en relación con
la fe apostólica. La Iglesia ortodoxa también ha establecido
comunidades en Europa occidental, América y, en épocas más
recientes, en África y en Asia. Cuenta con más de 250 millones
de fieles repartidos por todo el mundo.
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Estructura
y organización La Iglesia ortodoxa constituye una comunidad de
iglesias independientes. Cada una es autocéfala, es decir, está
gobernada por su propio obispo. Todas ellas comparten la misma fe, los mismos
principios de organización y política eclesiástica, y una
misma tradición litúrgica. Se diferencian únicamente por
la lengua utilizada en el culto. El obispo que desempeña la jefatura de
cada iglesia puede ser un patriarca, un metropolitano o un arzobispo (cada uno
de los cuales preside los sínodos episcopales, que constituyen la más
alta autoridad canónica, doctrinal y administrativa en cada iglesia).
Entre las distintas iglesias ortodoxas existe un orden de precedencia, determinado
en mayor grado por la historia que por su número de fieles. |

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| Doctrina
La Iglesia ortodoxa, por medio de sus declaraciones doctrinales y de
sus textos litúrgicos, mantiene firmemente que es ella la que sostiene
la fe cristiana original, que compartió con la Iglesia de Occidente durante
el I milenio de la era cristiana. Reconoce la autoridad de los concilio ecuménicos
en los que ambas iglesias tuvieron representación unicolegial. Estos sínodos
fueron el I Concilio de Nicea (325), el I Concilio de Constantinopla (381), el
Concilio de Éfeso (431), el Concilio de Calcedonia (451), el II Concilio
de Constantinopla (553), el III Concilio de Constantinopla (680) y el II Concilio
de Nicea (787). Las últimas afirmaciones doctrinales de la Iglesia ortodoxa,
como por ejemplo los importantes conceptos que se acuñaron durante el siglo
XIV con respecto a la comunión con Dios, son considerados sólo
como el desarrollo de la fe original de la Iglesia primitiva. |
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| Tradición Una
de las características de la Iglesia ortodoxa es su preocupación
por mantener una continuidad y una tradición. Pero esto no implica un culto
al pasado, sino más bien un sentido de identidad y continuidad con los
testimonios apostólicos originales, tal y como se realizaban a través
de la comunidad sacramental de cada iglesia local. El Espíritu Santo,
cuya gracia se recibe en Pentecostés, es considerado el guía de
la Iglesia hacia "la verdad completa" (Jn. 16,13). Se concede la gracia
para enseñar y para orientar a la comunidad a ciertos ministros (en especial
a los obispos de cada diócesis) o se expresa a través de ciertas
instituciones (como los concilios). Sin embargo, puesto que la Iglesia no está
formada sólo por obispos o por clérigos, sino también por
toda la comunidad laica, la Iglesia ortodoxa defiende la creencia de que "el
pueblo de Dios" es el guardián de la fe.Esta creencia de que la verdad
es inseparable de la vida de la comunidad, ofrece las bases para el entendimiento
estricto de la sucesión apostólica de los obispos. Consagrados por
sus iguales y ocupando el lugar de Cristo en la Última Cena, momento en
el que se reúne la Iglesia, los obispos son los guardianes y testigos de
una tradición que se remonta de forma interrumpida hasta los apóstoles
y que unifica a las iglesias locales en la comunidad de la fe. |
| Cristo y María Los concilios ecuménicos
del I milenio de la era cristiana definieron las doctrinas básicas del
cristianismo sobre los pilares de la Santísima Trinidad, de la Persona
única y de la doble naturaleza de Cristo y sus dos voluntades, expresando
la autenticidad y plenitud de su divinidad y humanidad. Estas doctrinas están
expuestas en forma inequívoca en todas las declaraciones de fe ortodoxas
y en sus himnos litúrgicos. Por otro lado, y a la luz de esta doctrina
tradicional, basada en la persona de Cristo, la Virgen María es venerada
como madre de Dios. Sin embargo, el posterior desarrollo de la mariología
y el dogma católico de la Inmaculada Concepción no son admitidos
por la Iglesia ortodoxa. Se la invoca por haber sido la persona más cercana
al Salvador y, por lo tanto, poder interceder por toda la humanidad caída
en pecado. Así, María es considerada una figura muy importante,
de lo que dan testimonio sus abundantes representaciones iconográficas. |

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| Sacramentos La Iglesia ortodoxa
acepta la doctrina de los siete sacramentos, a pesar de que nunca ha habido una
autoridad final que haya limitado los sacramentos a este número. El
más importante es el de la eucaristía; le siguen el bautismo (que
se realiza por inmersión), la confirmación (que sigue al bautismo
y se administra por la unción con el crisma), la penitencia, la ordenación
sacerdotal, el matrimonio y la extremaunción. Algunos autores medievales
incluían otros sacramentos, como la tonsura monástica, el entierro
y la bendición del agua. | Celibato La
legislación canónica ortodoxa permite que hombres casados sean sacerdotes.
Sin embargo, los obispos son elegidos entre los sacerdotes célibes o viudos. |
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Prácticas Según una crónica
medieval, cuando los representantes del gran príncipe de Kíev, Vladimiro
I Sviatoslávich (venerado por la Iglesia ortodoxa como san Vladimiro) visitaron
en el 988 la basílica de santa Sofía de Constantinopla, no
sabían si estaban "en el Cielo o en la Tierra". La acción
más eficaz de la liturgia ortodoxa ha sido su papel de instrumento misionero.
Durante los siglos de dominio musulmán en el antiguo territorio del Imperio
bizantino, constituyó su principal resorte de supervivencia religiosa.
En su origen la liturgia fue creada en lengua bizantina, pero posteriormente se
tradujo a muchos idiomas. Pese al tiempo transcurrido, aún conserva
formas y textos que datan de los primeros años de la Iglesia cristiana. |
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Liturgia El rito eucarístico que se
utiliza con más frecuencia es el atribuido a san Juan Crisóstomo.
Existe otra liturgia eucarística que se celebra sólo 10 veces al
año, creada por san Basilio. En ambos casos, la oración eucarística
de la consagración culmina con la invocación del Espíritu
Santo (epiclesis) sobre el pan y el vino. Por eso se considera que el misterio
central del cristianismo se realiza principalmente por medio de la oración
en el templo y por la acción del Espíritu Santo, antes que por las
"palabras institucionales" pronunciadas por Cristo y repetidas de forma
emocionada por el sacerdote, como se hace en el cristianismo occidental.Una de
las principales características del culto ortodoxo es la gran riqueza de
sus himnos, que van señalando los distintos ciclos litúrgicos. Éstos,
utilizados a veces en complicadas combinaciones, son: el ciclo diurno (con
himnos de vísperas, completas, el rezo de medianoche, maitines y las cuatro
horas canónicas), el ciclo pascual (en el que se incluye el periodo de
Cuaresma, antes de Pascua, y los 50 días que separan la Pascua de Pentecostés,
que se mantienen a través de todos los domingos del año) y el ciclo
anual o santoral (que aporta los himnos para aquellas festividades que son inamovibles
y para la celebración diaria de los santos). Este sistema litúrgico
fue creado durante el periodo bizantino y ha seguido desarrollándose por
medio de la inclusión de más himnos que honran a los nuevos santos
(los dos últimos, san Hernán y san Inocencio, dos antiguos misioneros
de Alaska). | | Iconos
El arte religioso del cristianismo ortodoxo supone una forma de confesión
de fe a través de la representación pictórica y una vía
para lograr tener una experiencia religiosa. Se considera que este arte resulta
inseparable de la tradición litúrgica. La función principal
de estas imágenes religiosas, denominadas iconos (sin precedentes en otras
tradiciones cristianas), fue definida tras finalizar el movimiento iconoclasta
bizantino en el 843. Los iconoclastas se acogían a la prohibición
del Antiguo Testamento de adorar imágenes grabadas y rechazaban los
iconos por considerarlos ídolos. Por su parte, los teólogos ortodoxos
basaban sus argumentos en la específica doctrina de Cristo que se refiere
a la encarnación: en efecto, Dios es, en su esencia, invisible e indescriptible,
pero cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, de forma voluntaria asumió
todas las características de la naturaleza creada, incluyendo el hecho
de poder ser descrito. Por eso, las imágenes de Cristo como hombre confirman
la encarnación de Dios. Considerando que la vida divina resplandece por
medio de la humanidad de Cristo, resucitada y gloriosa, la función del
artista consiste en lograr comunicar el verdadero misterio de la fe cristiana
a través del arte. Además, puesto que los iconos representan a Cristo
y a los santos, aportan un contacto personal directo con la persona santa
en ellos representada, por lo que estas imágenes deben ser objeto de veneración
(proskynesis), concepto diferente al de culto (latreia) que es dirigido sólo
a Dios. El triunfo de esta concepción teológica sobre la iconoclasia
consiguió que se expandiera en gran medida el uso de la iconografía
en el ámbito de la Iglesia ortodoxa; también significó una
fuente de inspiración para grandes pintores, la mayoría de los cuales
trabajó en el anonimato. Algunos de estos trabajos alcanzaron un gran valor,
tanto espiritual como artístico . |

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| Monacato La liturgia y, hasta
cierto punto, el desarrollo artístico ortodoxo están relacionados
en forma directa con la historia del monacato. El monaquismo cristiano se
inició en Egipto, Palestina, Siria y Asia Menor y, durante siglos, fue
un foco de atracción que congregó a la elite del cristianismo oriental.
Basado en los tradicionales votos de castidad, obediencia y pobreza, fue tomando
distintas formas, oscilando entre la disciplinada vida de los monasterios, como
el de Stoudios, en Constantinopla, y el ascetismo eremítico e individual
de los hesiquiastas (del griego hesychia, 'quietud'). Todavía en la actualidad,
la comunidad monástica del monte Athos (reconocida como distrito autónomo
por la Constitución griega de 1975), en la que habitan más de 1.000
personas repartidas en 20 comunidades de monjes y ermitaños, constituye
un testimonio de la permanencia del ideal monástico de la Iglesia
ortodoxa. | 
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